La meditación

La definición de meditación dice que es una práctica en la que el individuo entrena la mente o induce un modo de conciencia, ya sea para conseguir algún beneficio o para reconocer mentalmente un contenido sin sentirse identificado con este contenido, o como un fin en sí mismo.

 

O sea que podemos decir que la meditación es un entrenamiento. Para mí es un entrenamiento con beneficios claros y buenos resultados.

 

Evidentemente como todo entrenamiento necesita una constancia y dedicación, pero las cosas fluyen solas cuando ves los resultados y sin ninguna obligación lo haces por el mero placer de dedicarte unos momentos para ti, para tu mente y acaba siendo una actividad que empezaste por descansar y ahora está presente en todo momento en tu vida

 

 

Si miro cuando empecé a ahora, veo la diferencia. Los inicios no son fáciles pero la práctica hace al maestro. Me he dado cuenta de que la práctica de la meditación te ayuda a serenar la mente, es decir “desconectar”, a aislar el ruido y sobre todo a conocer tu mente, al menos un trocito de tu inmensa mente.

Puedes controlar tu estrés, en estos casos que respirar es calmar, es mucho más fácil y mejor, más eficaz, porque disminuyen estos momentos de descontrol. También nos proporciona un estado de paz y relajación y aumenta nuestra capacidad tanto creativa como de concentración.

Aparte de todo esto, una meditación con visualización puede ayudar a transportar a cualquier lugar, incluso lugares inexistentes. Nos ayuda a abrir puertas que no sabíamos que existían. Ayudarnos a observar nuestro interior. En definitiva, a ayudarnos en muchos aspectos.

Piensa entonces cuando todo es caos, o nervios, y piensas que no tienes un momento para descansar. En realidad el tiempo es muy relativo, tú dedicas tu tiempo a lo que quieres. Puedes dedicarte cinco minutos a descansar el pensamiento. El problema es que no nos enseñan cómo hacerlo. Sólo nos enseñan a no parar, a trabajar todo el tiempo, a no pensar (en este caso en nosotros). Pero como todo, se puede reeducar, tu mente también. Basta que rompas con estos patrones de “no puedo”, “no tengo tiempo”. Organiza tu tiempo, decide en que quieres gastar tus ratos.

 

Para mucha gente, meditar puede parecer “no hacer nada”, pero en absuelto es eso, totalmente al contrario. Parar, ya es estar haciendo una acción y aunque no lo parezca, es muy importante y en ocasiones de vital importancia.

El simple hecho de parar, respirar, escuchar tus pensamientos, aunque sean muy ruidosos, reordenar, seleccionarlos, o simplemente dejar que pasen, es un inicio para organizar tu mente.

¿Has probado nunca de sentarse en silencio y simplemente escuchar tu respiración? ¿O sentir tu cuerpo?

En resumen, para mí, meditar es una sensación que cuesta mucho de explicar en palabras, muchas veces a la hora de expresarlo a alguien, en lugar de querer intentar explicarlo con palabras, hago el movimiento de suspirar profundamente y sonreír, y la verdad es que es una manera de expresarlo que me aporta la meditación que me sale de dentro. La mayoría de veces, me entienden a la primera.

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