Pon una drusa en tu vida

Pon una drusa en tu vida

Pon una drusa en tu vida

Una drusa es un conjunto de puntas que comparten una misma base.

En Geología se dice que una drusa son formaciones minerales obtenidas cuando un grupo de cristales se sienten sobre la superficie de una roca.

Imagina una formación llena de puntas, de diferentes tamaños, formas, tonos de colores…. esto es una drusa. Debemos ver en una drusa un modo de convivencia armonioso. Nos enseña a estar en armonía compartiendo el espacio, con grandes y pequeños, con tonos más brillantes y más oscuros, con formas más “perfectas” y no tanto “perfectas” … Por tan podemos decir que una drusa, tenga el tamaño que tenga, es un espacio armonioso, un ejemplo de amor y tolerancia.

Aunque parezca imposible, podemos aprender de los minerales.

A nivel energético una drusa es una fuente de energía y armonía. Imagina una punta de cristal como una linterna, donde por la punta se proyecta toda la energía del mineral. Pues bien, las drusas, como ya he dicho, son formaciones de muchísimas puntas, por tan es una explosión de energía. Cada punta proyecta su energía y esta rebota en las otras puntas, que también proyectan su energía. La luz va rebotando, creando un conjunto de hilos energéticos que son inagotables. Por eso se dice que las drusas se recargan ellas mismas.

Dependiendo del mineral de la drusa desprenderá una energía u otra. Puedes encontrar drusas de amatista, de cuarzo, de citrino….

Poner una drusa en tu vida, nunca está de más. Colócala en un lugar adecuado, para crear armonía, paz, silencio… Utilízala para cargar otras piedras, para limpiar, para meditar …. Para lo que sientas. Aprende de los minerales, en su interior tienen mucho poder, mucha sabiduría de la tierra, mucha energía.

Caminar descalzo

Caminar descalzo

¡Siempre vas con los pies sucios!

Sí, claro, ¡voy descalza!

 

Sobre todo en época de calor aprovecho para despegarme de los zapatos en la medida de lo posible. Por casa, en la consulta, por el jardín….

Aparte de los beneficios que aporta andar descalzo como la mejora de la circulación sanguínea, ya que tiene efectos antiinflamatorios y esto va muy bien si tienes problemas de circulación o varices. También mejoras la transpiración de tus pies, ya que con calcetines o sin, los pies siempre están en contacto con algún tipo de superficie que a veces no es muy transpirable.

Hay más beneficios físicos, pero aparte de este, que evidentemente están muy bien, me interesan también los beneficios energéticos.

Disciplinas como la acupuntura o la reflexología afirman que las terminaciones nerviosas más importantes están en la planta de los pies, por tanto si ponemos los pies directamente en el suelo, en nuestra forma natural, ¿podría ser que los puntos donde lo necesitamos se activen?

 

En origen el ser humano está diseñado para caminar descalzo, para estar en contacto con la tierra como todos los demás animales. Es nuestra naturaleza. Pero hoy en día es imposible caminar descalzo por la ciudad. Socialmente se asocia una persona que va descalza con una persona sin recursos, pobre o bien una especie de “hippy”. Y es que tampoco sería bueno para nuestros pies caminar descalzo sobre el asfalto, ya que según la temperatura se puede calentar mucho y sería muy agresivo por nuestro cuerpo, y tampoco deja de ser una superficie artificial.

 

Piensa en un momento qué sensación tienes cuando estás “colgado/a” sin tocar con los pies en el suelo. Piensa también la sensación que tienes cuando estás en un edificio muy alto y miras abajo, en el suelo. O cuando te subes en una escalera.

Formamos parte de la tierra, provenimos de la tierra, tanto la gravedad como la naturaleza nos ha creado para tener los pies en el tierra. Como siempre digo, somos energía, todo lo que nos rodea es energía y como seres energéticos que son e hijos de la tierra necesitamos estar en contacto con ella, por eso uno de los beneficios energéticos de estar descalzo en contacto directo con la tierra es esta conexión, esta energía.

Si en la planta de los pies tenemos terminaciones nerviosas importantes y estamos conectados con la tierra, ¿cuál es la mejor manera de cargarnos y armonizarnos? ……

 

 


Sempre vas amb els peus bruts!

Sí, és clar, vaig descalça!

 

Sobretot en època de calor aprofito per deslligar-me de les sabates en la mesura del possible. Per casa, a la consulta, pel jardí….

A part dels beneficis que aporta caminar descalç com ara la millora de la circulació sanguínia, ja que té efectes antiinflamatoris i això va molt bé si tens problemes de circulació o varius. També millores la transpiració dels teus peus, ja que amb mitjons o sense, els peus sempre estan en contacte amb algun tipus de superfície que a vegades no és molt transpirable.

Hi ha més beneficis físics, però a part d’aquest, que evidentment estan molt bé, m’interessen també els beneficis energètics.

Disciplines com l’acupuntura o la reflexologia afirmen que les terminacions nervioses més importants estan en la planta dels peus, per tan si posem els peus directament al terra, en la nostra forma natural, podria ser que els punts on ho necessitem s’activin?

 

En origen l’ésser humà està dissenyat per a caminar descalç, per estar en contacte amb la terra com tots els altres animals. És la nostra naturalesa. Però avui en dia és impossible caminar descalç per la ciutat. Socialment s’associa una persona que va descalça amb una persona sense recursos, pobre o bé una mena de “hippy”. I és que tampoc seria bo pel nostres peus caminar descalç damunt l’asfalt, ja que segons la temperatura es pot escalfar molt i seria molt agressiu pel nostre cos, com perquè no deixa de ser una superfície artificial.

 

Pensa en un moment quina sensació tens quan estàs “penjat/da” sense tocar amb els peus a terra. Pensa també la sensació que tens quan estàs en un edifici molt alt i mires a baix, al terra.

Formem part de la terra, provenim de la terra, tan la gravetat com la naturalesa ens ha creat per tocar de peus a terra. Com sempre dic, som energia, tot el que ens envolta és energia i com a sers energètics que són i fills de la terra necessitem estar en contacte amb ella, per això uns dels beneficis energètics de estar descalç en contacte directe amb la terra és aquesta connexió, aquest energia.

Si a la planta dels peus hi tenim terminacions nervioses importants i la estem connectats amb la terra, quina és la millor manera de carregar-nos i harmonitzar-nos? ……

Meditar para crear

Meditar para crear

Está comprobado que la meditación ayuda a nuestra mente, nos aumenta la creatividad y la capacidad de concentración, así también a autocontrolarnos y por qué no crear nuestra realidad.

Cierto es que tenemos demasiados patrones, de la sociedad y heredados y eso nos frena, sin que seamos conscientes.

El pensamiento es muy poderoso, si empezamos a pensar que la reunión que tenemos después nos saldrá mal, porque tenemos miedo a fracasar o a equivocarnos, poco a poco (y a veces muy rápido) nos iremos sintiendo peor y las ideas negativas nos invadirán rápidamente, haciendo crecer los nervios y los miedos, y seguramente en la reunión algo haremos mal a causa de estas ideas que nosotros mismos nos hemos creado.

¿Por qué no utilizamos lo mismo pero a la inversa?

Nos podemos hacer los pensamiento a nuestra medida; la reunión irá genial, estoy tranquil@, haré un buen trabajo ….

Del mismo modo que nos afectaban cada vez más los pensamientos negativos, los positivos también nos irán invadiendo.

 

La meditación nos puede ayudar mucho a crear pensamientos positivos que queramos para lo que queramos. Así también nos puede ayudar para limpiarnos de pensamientos negativos.

Si creamos un hábito, tan sencillo, como darnos cuenta cada vez que tenemos un pensamiento negativo y cambiarlo por uno positivo, al final, automáticamente nos saldrán solamente los positivos.

En la meditación podemos visualizar alguna situación que nos preocupe, y darle una visión positiva; por ejemplo; visualizarse en la reunión totalmente tranquilos y teniendo un gran resultado y quedarnos con la sensación que esto nos aporta. De este modo ocuparemos el espacio con pensamientos positivos y no negativos.

Pero no sólo podemos meditar para visualizar situaciones, también podemos meditar para crear espacios o ambientes que aporten relajación, tranquilidad, armonía….

Del mismo modo que nos podemos visualizar teniendo éxito en la reunión, nos podemos visualizar meditando en el lugar donde estamos y que toda la calma que esto nos aporta la expandimos hacia fuera, llenando de armonía y paz todo lo que nos rodea.

Nuestra energía también sale de nuestro cuerpo, quién nos rodea, la siente, y podemos “contagiar” esta paz a nuestro alrededor.

¿No es bonito crear calma parar quien tienes más cerca?

Tanto si creas calma o visualizas positivamente, lo desprendes, o sea que quien esté contigo, ya sean compañeros de trabajo, familia, animales y plantas, lo notarán y te estarás ayudando a ti, a los que te rodean y tú espacio.

¿Y por qué terapias en animales?

¿Y por qué terapias en animales?

¿Y por qué terapias en animales?

…¿Y por qué no?

Desde pequeña he sentido una conexión con los animales, recuerdo que mis mejores amigas eran mis gatas y mi perra, recuerdo como hablaba con ellas y me comunicaba sin ningún tipo de problema, recuerdo una energía pura y alegre cuando estaba con ellas, con una complicidad perfecta.

También recuerdo la preocupación cuando veía zapatos de piel, me preguntaba por qué mataban al animal para hacer los zapatos y también me preguntaba muchas veces porque tenía que comer un animal si a mí me gustaba verlos vivos.

Ahora ya no soy pequeña, he crecido, he madurado, he evolucionado y las cosas las veo desde otro punto de vista. He podido responder las preguntas que me hacía sobre los animales; por qué hacen zapatos con su piel, por qué los debo comer si me gustan vivos… Me ha costado años en volver a sentir esa complicidad, esa energía pura y alegría cuando estoy con un animal.

No digo que ojalá lo hubiera hecho antes, porque las cosas llegan cuando tienen que llegar. Lo que digo es GRACIAS por haberlo sentido. Porque aquellos sentimientos han estado siempre dentro de mí, en algún lugar guardado, y en el momento que tenían que salir han salido. Han florecido con una transformación personal y emocional que me han llevado a un punto donde estoy muy contenta de haber llegado. Porque he aprendido. Porque he sentido pena y alegría, pero sobre todo porque he podido notar la esencia de los animales.

Con esto he descubierto el alma que llevan dentro. Los que conviven con nosotros, he descubierto lo que pueden llegar a hacer por nosotros, lo que pueden llegar a enseñarnos, a aportarnos. A los animales que viven en libertad, también nos enseñan cosas, simplemente tenemos que obserbar nuestro entorno, también nos aportan.

Y por eso también hago terapias en animales. Para ayudar a la gente a entender a su animal, a entender qué le está diciendo, que le está enseñando, a enseñar a comprender el animal como ser energético. Ver más allá del peludito lindo que nos mueve la cola, llegar a sentir la energía amorosa que hace que la cola se mueva. Simplemente a sentirlo, sin verlo.

Esta es una visión mucho más profunda y bonita, que creará un vínculo más fuerte con nuestro compañero. De este modo, podremos aprender a sentir la misma empatia por el resto de especies, comprenden que no es necesario haber llegado a la luna, sino valoramos lo que tenemos, ni vivimos el presente.

El poder de los minerales y nuestra energía

El poder de los minerales y nuestra energía

Los minerales son tesoros de la tierra, que guardan en su interior una gran sabiduría terrenal y ancestral.

Se dice que dentro de un cuarzo puedes ver el universo entero.

Son energías que se complementan con nuestra para tener un equilibrio general.

Para mí un mineral, a parte de un tesoro, es una ayuda, una herramienta que no estorba llevarla encima o tenerla cerca. Dejando de lado la parte estética, también importante, pero centrándonos más en la energética.

¿No os ha pasado nunca que llegas a un lugar lleno de minerales y sólo te fijas en uno? Se dice que los minerales te eligen a ti. La naturaleza es sabia y todos formamos parte de un todo. En la naturaleza hay armonía, en la energía pura también, por eso el mineral que puede atraer será el que te traerá ese punto de armonía que te falta. El instinto es un elemento primario que muchas veces tenemos olvidado, pero le tendríamos que hacer más caso.

Para explicar el caso del que sólo tenemos ojos para un mineral en concreto cuando hay muchos más, es que simplemente la energía de la armonía de la naturaleza entra en acción.

En un principio todo estaba en plena armonía, los animales, las plantas, insectos, minerales…. el ser humano ha roto esta armonía, se ha desconectado de este Todo, de este círculo de armonía donde todo convivía siguiendo una vibración. Lo natural es un círculo armonioso, por eso las piedras “nos vienen a buscar”, para devolver, de alguna manera, el estado armonioso de nuestra energía.

 

Muchas veces saber las propiedades de cada mineral es lo de menos, simplemente, si aquel te ha atraído, aquel es el que necesitas en este momento preciso. Dentro de un tiempo, seguramente lo cambiarás por otro. Yo me dejo llevar por estas energías, en cuanto a minerales en forma de bisutería, me pongo lo que siento que debo llevar hasta que lo siento en otro. Evidentemente la naturaleza que este mineral llevan dentro es mucho más sabia que yo, por eso me dejo llevar.

 

Meditar con minerales es un trabajo muy interesante, ya que hay infinidad de posibilidades. ¿Has intentado nunca de perderse dentro de un cuarzo? ¿De sentir sobre el pecho la fuerza de una turmalina? ¿O de respirar con una selenita?

Cada mineral, lo sentiremos de manera diferente, y cada persona sentirá un mineral de manera diferentes también, pues, aunque todos compartimos la misma energía, cada persona tiene la suya particular y su vibración, por eso cada persona siente las energías de un mineral de forma diferente.

Pero lo más importante es sentirlas, dejarse sentir y guiarse por lo que se siente.

La meditación

La meditación

La definición de meditación dice que es una práctica en la que el individuo entrena la mente o induce un modo de conciencia, ya sea para conseguir algún beneficio o para reconocer mentalmente un contenido sin sentirse identificado con este contenido, o como un fin en sí mismo.

 

O sea que podemos decir que la meditación es un entrenamiento. Para mí es un entrenamiento con beneficios claros y buenos resultados.

 

Evidentemente como todo entrenamiento necesita una constancia y dedicación, pero las cosas fluyen solas cuando ves los resultados y sin ninguna obligación lo haces por el mero placer de dedicarte unos momentos para ti, para tu mente y acaba siendo una actividad que empezaste por descansar y ahora está presente en todo momento en tu vida

 

 

Si miro cuando empecé a ahora, veo la diferencia. Los inicios no son fáciles pero la práctica hace al maestro. Me he dado cuenta de que la práctica de la meditación te ayuda a serenar la mente, es decir “desconectar”, a aislar el ruido y sobre todo a conocer tu mente, al menos un trocito de tu inmensa mente.

Puedes controlar tu estrés, en estos casos que respirar es calmar, es mucho más fácil y mejor, más eficaz, porque disminuyen estos momentos de descontrol. También nos proporciona un estado de paz y relajación y aumenta nuestra capacidad tanto creativa como de concentración.

Aparte de todo esto, una meditación con visualización puede ayudar a transportar a cualquier lugar, incluso lugares inexistentes. Nos ayuda a abrir puertas que no sabíamos que existían. Ayudarnos a observar nuestro interior. En definitiva, a ayudarnos en muchos aspectos.

Piensa entonces cuando todo es caos, o nervios, y piensas que no tienes un momento para descansar. En realidad el tiempo es muy relativo, tú dedicas tu tiempo a lo que quieres. Puedes dedicarte cinco minutos a descansar el pensamiento. El problema es que no nos enseñan cómo hacerlo. Sólo nos enseñan a no parar, a trabajar todo el tiempo, a no pensar (en este caso en nosotros). Pero como todo, se puede reeducar, tu mente también. Basta que rompas con estos patrones de “no puedo”, “no tengo tiempo”. Organiza tu tiempo, decide en que quieres gastar tus ratos.

 

Para mucha gente, meditar puede parecer “no hacer nada”, pero en absuelto es eso, totalmente al contrario. Parar, ya es estar haciendo una acción y aunque no lo parezca, es muy importante y en ocasiones de vital importancia.

El simple hecho de parar, respirar, escuchar tus pensamientos, aunque sean muy ruidosos, reordenar, seleccionarlos, o simplemente dejar que pasen, es un inicio para organizar tu mente.

¿Has probado nunca de sentarse en silencio y simplemente escuchar tu respiración? ¿O sentir tu cuerpo?

En resumen, para mí, meditar es una sensación que cuesta mucho de explicar en palabras, muchas veces a la hora de expresarlo a alguien, en lugar de querer intentar explicarlo con palabras, hago el movimiento de suspirar profundamente y sonreír, y la verdad es que es una manera de expresarlo que me aporta la meditación que me sale de dentro. La mayoría de veces, me entienden a la primera.

Cuando encuentras el camino, todo fluye

Cuando encuentras el camino, todo fluye

Normalmente la gente encuentra su camino cuando cae. Entonces tienes dos opciones: o te quedas en el suelo y puede que te pisen, o de un salto te pones de pie.

Si te quedas en el suelo, entrarás en un círculo vicioso de autodestrucción, porque no te puedes levantar, porque todo el mundo te pisa… Si te levantas, tienes la suerte de ver la luz, y una vez la has visto, no la pierdes nunca de vista. Después hay muchos caminos a seguir. Pero tienes que escoger uno, el que te atraiga, el que te guste.

Este camino, es un camino lleno de luz, pero también de zonas oscuras donde a veces te puedes perder, pero entonces debes tener presente que la luz no se apaga nunca, y si existe es por iluminar la oscuridad. Una vez has encontrar tu camino, comienza un viaje. Un viaje que no sabes dónde te llevará pero que sabes que lo tienes que hacer. Y poco a poco ves que el camino se va haciendo más ancho y más cómodo.
Pero para no acomodarnos y entregarnos a la vagancia, una fuerza superior nos recuerda que no podemos parar, que siempre tenemos que estar en evolución constantes y atentos.

Y es entonces cuando el camino se vuelve a hacer pedregoso. En este momento, tienes que aprender a esquivar las piedras, o saltarlas, o incluso a interpretarlas porque no choques con ellas. Esto te puede llevar tiempo, pero no puedes volver atrás, sólo hay un camino.

Por lo tanto, lo haces, lo consigues, quizá has tenido que dejar ir equipaje, dejar cosas que llevabas en los bolsillos, pero no pasa nada, ahora estás más ligero y puedes con las piedras. Así que sigues….

Y sigues….

Y esta vez, en lugar de piedras, te encuentras una roca. Y quizá te desanimes, pero el camino que llevas recorrido te ha enseñado que una roca es lo mismo que muchas piedras juntas, las que ya has superado antes. Así que superas la roca y sigues….

El camino a veces es cuesta arriba, pero poco a poco, lo vas subiendo, si hace falta, dejas ir más equipaje, o paras un rato para descansar, pero no te acomodas, porque tienes que seguir, sólo descansas.

El camino a veces hace bajada y tienes que controlar la velocidad para que no caigas, para no acelerarte.

Y sigues…

Y encuentras a gente por el camino, que está haciendo el mismo recorrido que tú y te explica experiencias y compartáis vivencias y aprendéis unos de otros.

También encuentras a gente, que está perdida, y sientes la necesidad imperial de ayudarles a encontrar su camino. ¡Pero vigila! Algunos querrán que los acompañes, no puedes permitirlo, tu camino no es mismo que el suyo.

Así que vas tirando y vas compartiendo y te vas haciendo más fuerte cada vez de mover rocas y piedras, de caminar en subida y vas conociendo a gente que hace que tu camino sea más plano, igualmente conoces a gente que hace que el camino sea más difícil pero a la vez te hace más fuerte.

Y sigues…

¿Y cuándo acabas… ?

El camino no se acaba nunca, siempre adelante con ganas, ilusión, fuerza y ​​cada vez te das cuenta que llevas menos equipaje en la espalda, que realmente no necesitabas. El camino es demasiado precioso y bonito para dejarlo.

Descubriendo el Tarot

Descubriendo el Tarot

Nunca dejas de aprender, por eso todavía me queda mucho camino para poder decir que se Tarot, simplemente me considero una aprendiz, por el solo hecho de que es un mundo y un aspecto tan amplio que nunca puedes dejar de aprender. Y por otro lado, ir aprendiendo es ir creciendo y nunca quiero parar de hacerlo.

La palabra Tarot todos la conocen, a todos nos suena más o menos, pero realmente es una palabra muy profunda cuando entras dentro de su mundo. Veintidós cartas que te hacen reflexionar, te hacen pensar, te enfadan, te gustan, te desagradan, dan miedo, te sacan una sonrisa, te hacen dudar, te sorprenden, te ilusionan, te agobian, te llenan de esperanza y a veces también de desengaño…. todo ello en veintidós cartas.

Veintidós cartas que tienen nombre y número, representan personajes y escenarios. Para mí son, veintidós cartas que reflejan el alma. Para mí son energía que te muestra tu interior, te muestran lo que no quieres ver, lo que está escondido o aquello que no quieres escuchar.

El Tarot Evolutivo o Terapéutico, es una herramienta de comprensión, podría decir de comprensión del alma. Poder ver tu interior mediante las cartas y así poder coger conciencia de lo que te falta, te bloquea o buscas.

Una sesión de Tarot para mí es una lectura interior y profunda, de nuestra energía, de nuestro subconsciente, por ello en una sesión, el solo hecho de te formules una pregunta o te cuestiones algo, ya has ganado aquella conciencia que te hará reflexionar, ya has despertado lo que tenías dormido y a partir de aquí puedes seguir trabajando, siempre, para avanzar.

 

Debe quedar claro que el Tarot Evolutivo o Terapéutico no es el adivinatorio. Personalmente considero que nadie te puede decir que tienes que hacer o dejar de hacer, tu futuro, lo haces tú mismo, a tu medida, no existe una sola visión de las cosas y tenemos la fuerza para cambiar, para evolucionar, por lo tanto, somos creadores y como tal, podemos construir, paso a paso, nuestro futuro.

Pero muchas veces nos encallamos o no vemos lo que tenemos delante. Esta es una de las herramientas que nos pueden llenar y guiar.

¡¡Yo estoy enamorada del Tarot!! Lo respeto, ya que la sabiduría que lleva es incontable y ancestral y agradezco cada día al haber entrado a formar parte del mundo del Tarot.

¿Por qué Reiki aporta calma?

¿Por qué el Reiki aporta relajación?

 

A lo largo del tiempo y todas las sesiones de Reiki que he hecho, casi la mayoría de la gente, me han dicho que se han relajado mucho durante la sesión. Esto me ha llevado a pensar el por qué. Y ese es mi punto de vista:

Mucha gente que viene a la consulta por una sesión de Reiki, viene porque hay algo que la desborda, ya sea estrés, algún bloqueo o el simple hecho de no saber avanzar. Incluso, hay gente que viene acalorada, estresada o enfadada porque llegan tarde a la consulta debido al tráfico o de algún otro motivo. El cambio en estas personas al entrar en la consulta y en salir es espectacular.

Explicado de una manera sencilla; Reiki es energía universal que mediante el terapeuta como canal lo utiliza para pasar y “refrescar” la energía vital de la persona que recibe la sesión. Este “intercambio” hace que la energía vital (la energía de la persona) se mueva, se recoloquie y fluya, deshaciendo bloqueos y calmando todo el sistema energético. Es un paso energético muy sutil y suave. Evidentemente cada persona es un mundo y lo interpreta a su manera, pero en general, este flujo de energía aporta tranquilidad y calma.

¿Y por qué la sensación es de tranquilidad y calma?

Porque que nuestra energía está volviendo a su estado original, que es un estado armonioso y de equilibrio.

En un estado de equilibrio la calma está presente siempre, porque la calma no deja espacio al estrés, ni a las preocupaciones. La energía en movimiento armonioso está en calma, la calma aporta paz y todo ello aporta salud.

No estamos acostumbrados a estar en calma, en la sociedad en que vivimos, el orden del día es el estrés, las prisas, rápido, sin mirar ni escuchar nada. Para nosotros es un estado “normal”, pero realmente no es así. Nos hemos desconectado de cómo deben ser las cosas realmente, del flujo que se debe tener en la vida.

Como el agua de un río que fluye, su movimiento, su ruido, ¿qué te provoca? Calma…. Como el movimiento de los árboles y sus hojas, ¿qué te provoca? Calma….. Incluso cuando ves un bebé, un animal o alguna persona durmiendo plácidamente, ¿qué te provoca? Calma….

Porque el movimiento del agua es armonioso, porque la danza de los árboles con el viento, es armonioso, porque cuando dormimos, estamos relajados y es armonioso. Es el estado natural de las cosas, de la naturaleza; la armonía, fluir en equilibrio.

Por eso Reiki devuelve este estado natural de nuestra energía, la hace fluir, devuelve la armonía y de aquí viene la sensación de calma y relax. Es simplemente para que volvamos a nuestro estado original, natural.

La esencia es encontrar un equilibrio y la calma y la relajación vendrá sola. No es necesario que tengamos la mente puesta en cosas futuras, ni los pensamientos en lo que hemos vivido. Saber estar y ver tu presente, es estar en armonía con tu tiempo. La energía fluye y fluye ahora.

La magia del Reiki es, como si fueran mensajes subliminales, te va penetrando, sutilmente para incorporarte pequeños cambios para encontrar la calma y entender que tienes que vivir en el ahora y el aquí. Pero esto lleva tiempo, y constancia. Una herramienta, que te ayuda en hacer un clic y cambiar, simplemente, algunos conceptos y encontrar el estado natural de tu energía; armonía.

Mi camino en Reiki

Mi camino en Reiki

Mi testimonio con el Reiki comienza desde hace unos años cuando la palabra REIKI me cautivó.

Sólo conocía la palabra y poco más sobre esta disciplina. Había algo que me atraía pero la tenía reservada en algún lugar de mi cerebro y cuando las cosas no iban rectas, sacaba la cabeza y me decía: ….. Reiki …. Sin saber qué me quería decir.

Hasta que decidí hacer caso e investigar.

Buscando información encontré la explicación de que era Reiki y me gustó más todavía. Pero lo volví a archivar y seguí en la rutina que tenía montada.

Como ahora tenía más información que antes, mi desazón era más grande, hasta que explotó. En un momento muy oscuro de mi vida, me atrajo una luz desconocida, y simplemente, me dejé guiar. Decidí, no hacerme una cesión ni una terapia, si no, SER REIKI.

Así empecé el camino hacia ser terapeuta y maestra de Reiki. Descubrí tantas sensaciones nuevas, tantas cosas de mí que no sabía, tantas cosas que se podían hacer y tantas otras que me hacían crecer como persona. Para mí está siendo un camino llano y agradable, pero eso no quiere decir fácil. Aprendes a trabajarte a conocer partes de ti que no te gustan, a amarte tal como eres, a cambiar y ver el mundo con ojos nuevos y eso no siempre es fácil y agradable.

No paras de aprender, por eso todavía estoy caminando y avanzando y no voy a parar nunca, pero vale la pena, porque lo que crece en medio del pecho, es una sensación tanto pura, amable e inexplicable que todo esfuerzo se ve recompensado.

Ahora si miro atrás, lejos, casi no reconozco a la persona que era cuando estaba al principio del camino. Vas cambiando de carcasa hasta encontrar la más cómoda y flexiva, la de tu talla, estás muy a gusto, hasta que te queda pequeña y vuelves a salir a buscar otra.

Y no me arrepiento de nada, porque si no hubiera sido esa persona del principio del camino que ahora prácticamente no reconozco, ahora no sería la persona que está caminando.

No se trata de cambiarte de un día para otro, se trata de modelar lo que tienes, ir cambiando de forma, hasta encontrar la que te da un punto de armonía, y cuando la tienes, volverla a modelar hasta conseguir otro, e ir haciendo, para llegar a ser un poco más feliz, cuando lo tienes, el resto va saliendo solo, sólo tienes que ponerte en el camino adecuado e ir disfrutando del paisaje, sentir y creer.